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Siéntate conmigo

Autor

marctorrano

¿Te atreves a conducir sin pies?

Tal y como está el tema de la accesibilidad en el transporte público, disponer de coche propio cuando necesitas desplazarte en silla de ruedas es algo casi necesario si quieres disfrutar de un mínimo de independencia. En mi caso no es total, ya que de momento no me he decidido a conducir coches que puedan manejarse desde la propia silla, así que necesito algo de ayuda para poder sacar y meter la silla en el maletero de coche. Cosas de tener también los brazos y las manos afectadas, además de las piernas.

Ahora que me he propuesto compartir mis viajes en Blablacar creo que ha llegado el momento de explicar cómo funciona mi ‘leoncete’ para disipar posibles dudas de mi capacidad como conductor. Al no poder mover los dedos tampoco puedo accionar el doble volante que muchos parapléjicos instalan y que permite acelerar. Además, al no poder agarrar siempre tengo una mano ‘fija’ en el volante para poder girar (en mi caso la izquierda) con lo que solo me queda libre la derecha para todo lo demás. ¿Y qué es todo lo demás? Pues todo lo necesario para llevar una conducción segura: acelerar, frenar, tocar el claxon, poner y quitar intermitentes, activar las luces, poner el limpiaparabrisas, cambiar las marchas…

Mi coche es automático por necesidad más que por capricho. Y dado que la gran mayoría de marcas incluyen este tipo de cambio a partir de sus acabados de gama media-alta, el problema de encender luces y activar el limpiaparabrisas también se me soluciona solo (o sea, con el pago correspondiente por tener que optar por esos modelos). Antes, cuando conduje mi primer coche adaptado (1997), los sensores de luz o de lluvia para que fueran automáticos eran, además de caros, poco fiables. Ahora que vienen implementados de fábrica y no son un añadido funcionan muchísimo mejor.

En cuanto al tema del acelerador, intermitentes y claxon… creo que un vídeo vale más que 1.000 imágenes, o que un millón de palabras 😉

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(Publicado originalmente en El Faradio el 29/12/2016)

El hombre que escribe en tercera persona del singular descojonó en cuanto acabé de hacer la pregunta. Me dijo, literalmente: “¿Sólo las vamos a evitar a la hora de ofrecer ayuda, o extendemos el ámbito de acción? ¿Sólo se trata de evitar actitudes proteccionistas? Ay…”. Y a continuación me soltó: “¿Sabes qué? Déjame, que voy a hacer un…”

Decálogo para tratar con un usuario de silla de ruedas (USR en adelante)

(Publicado originalmente en El Faradio el 15/12/2016)

No obstante, mientras tomábamos el café, me confesó que las barreras que más cuesta superar no son las arquitectónicas sino las sociales. Me explicaba el caso que vivió hace muchos años, en un centro comercial, mientras paseaba mirando escaparates.

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(Publicado originalmente en El Faradio el 02/12/2016)

Y es que el hombre que escribe en tercera persona del singular, y que lleva más de media vida en silla de ruedas, vio el martes el documental “Jo també vull sexe!” (¡Yo también quiero sexo!) que emitió la televisión pública catalana.

Le dejó un regusto agridulce. Por un lado se sintió muy orgulloso de toda la gente que dio la cara para explicar cómo se viven las relaciones sexuales (y la ausencia de las mismas) tanto desde el punto de vista del discapacitado como del de las personas que ofrecen servicios de asistencia sexual.

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Hasta el gorro del ambulantesplaining

La primera vez que leí la palabra mansplaining tuve que googlearla para saber su significado. Aquí puedes encontrar la definición que hacen en la Wikipedia pero, a resumidas cuentas, te diré que es “explicar algo a alguien, generalmente un hombre a una mujer, de una manera considerada como condescendiente o paternalista”.

Recuerdo muy claramente una conversación con la secretaria de la unidad de lesionados medulares en la Vall d’Hebron, y eso que de ella hace más de 20 años. No sé muy bien cómo acabamos hablando de las relaciones sentimentales y me soltó algo así como que… Seguir leyendo “Hasta el gorro del ambulantesplaining”

Mi reino por un lugar en una terraza

Imagina por un momento que estás de vacaciones. Mes de julio. O agosto. Da igual. Pero con gente. Mucha gente, y en todos sitios a los que vas.

Después de estar recorriendo los lugares turísticos de rigor de la ciudad-pueblo-villa-whatever que hayas ido a visitar, llega el momento de dirigirse a la terraza más cercana al restaurante donde hayas reservado mesa para comer. El objetivo: tomarte una cañita fresca, que la pateada mañanera lo merece. El reto: encontrar una mesa libre. Seguir leyendo “Mi reino por un lugar en una terraza”

La tecnología que nos separa

Es innegable que los avances técnicos y tecnológicos de los últimos años han ido en pro de la inclusión del colectivo de discapacitados en la sociedad. Ayudas que nos permiten desplazarnos con mayor comodidad, domótica que nos facilita la vida, lectores de pantalla que permiten trabajar a personas con dificultad de visión, software de reconocimiento de voz cada vez más fiable para los que tenemos dificultades para teclear… Seguir leyendo “La tecnología que nos separa”

Este no debía ser el primer artículo

La idea de crear un blog/espacio en el que mostrar lo que es mi día a día me rondaba por la cabeza desde hace mucho tiempo, pero entre unas cosas y otras nunca encontraba el momento. Finalmente me decidí a ponerme a ello hará cosa de un par de meses pero, casualidades del destino, el proyecto sufrió su primer imprevisto antes de ver la luz. Seguir leyendo “Este no debía ser el primer artículo”

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