La primera vez que leí la palabra mansplaining tuve que googlearla para saber su significado. Aquí puedes encontrar la definición que hacen en la Wikipedia pero, a resumidas cuentas, te diré que es “explicar algo a alguien, generalmente un hombre a una mujer, de una manera considerada como condescendiente o paternalista”.

Recuerdo muy claramente una conversación con la secretaria de la unidad de lesionados medulares en la Vall d’Hebron, y eso que de ella hace más de 20 años. No sé muy bien cómo acabamos hablando de las relaciones sentimentales y me soltó algo así como que…

Ten claro que vas a encontrar pareja. Pero aún más importante que convencerte de que eso va a ocurrir es que debes dejarte querer. Debes permitir y aceptar que alguien pueda enamorarse de ti.

Puede que algún día hable de eso en profundidad (o no, porque iré escribiendo aquí a medita que [se] me ocurran cosas) pero hoy quería relacionar ésto con lo que explico en el primer párrafo: el mansplaining, o en este caso el ambulantesplaining. Vamos, el trato paternalista a los retrones por parte de los que no lo son.

La gran mayoría de nosotros somos conscientes de que tenemos una dificultad añadida a la hora de encontrar pareja. Bueno… llámale dificultad, o filtro perfecto para saber si alguien que se acerca ve algo en ti más allá del físico (o sea: que vale la pena). La cuestión es que ese público potencial interesado en tu persona va a ser menor que si no estuvieras sentado en una silla de ruedas, como es mi caso. Eso es así.

Ahora bien: no os creáis que el hecho de os acerquéis, nos beséis, nos acariciéis o incluso tengáis sexo con nosotros implique que ya soñemos con una vida juntos y chiquillos correteando a nuestro alrededor. Si vosotros, ambulantes, no os planteáis eso después de tres citas, ¿por qué íbamos a hacerlo nosotros? ¿Por qué pensáis que tendremos más posibilidades que vosotros a “quedar enganchados”?

Y, por cierto: tampoco creáis que una ruptura nos puede afectar más que a vosotros. Tened en cuenta que, probablemente, en nuestra vida, y debido precisamente a nuestra situación, habremos vivido más de un desengaño. Estamos entrenados 😉

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